Hablar

Algunos problemas deben ser trabajados con su hijo(a). Dediquen tiempo a hablar con su hijo(a) sobre el asunto. Con calma, explíquenle sus preocupaciones y qué les gustaría que hiciera. Prepárense para escuchar su punto de vista y participar en una conversación sobre el problema.

Tal vez el problema está relacionado con diferentes abordajes o estilos. Es importante hablar con su hijo(a) para comprender su perspectiva sobre el asunto. Después de hablar tendrán una mejor idea de cómo proceder. Por ejemplo, podrían elegir ignorar en vez de regañar, o podrían elegir preguntar dos veces y después establecer consecuencias para su hijo(a) si no hace caso a su pedido. Recuerden: si bien ustedes tienen la decisión final como padres, todo será más fácil si su hijo(a) siente que puede hacer aportes.

Ignorar

No todos los asuntos se deben tratar. A veces los padres pueden y deben simplemente ignorar, en vez de regañar.

Consecuencias

Algunos asuntos, sin embargo, requieren el uso de consecuencias. Por ejemplo: le dicen a su hijo(a) que debe obtener una “B” en una prueba para tomar prestado el automóvil el viernes por la noche. Observan que no está dedicando tiempo a estudiar para la prueba, y aunque se sienten inclinados a regañarlo(a) para que estudie, se contienen y no lo hacen. Vuelve a casa después de la prueba con una “D”, pero insiste en usar el automóvil de todas maneras. En esta ocasión, lo más probable es que las consecuencias funcionen mejor para enseñarle a su hijo(a) que es responsable por las decisiones que toma. Por ejemplo, pueden decirle a su hijo(a), con calma, que él(ella) eligió no estudiar para la prueba, sabiendo cuáles serían las consecuencias. Como eligió no estudiar, no puede usar el automóvil. Para que esto funcione eficazmente, sin embargo, es importante establecer las consecuencias antes y cumplirlas.